El pasado año 2006 más de 600.000 estudiantes secundarios se unieron bajo un objetivo en común: Cambiar la educación en Chile; convirtiéndose en la mayor movilización estudiantil nunca antes vista en el país. La llamada “Revolución Pingüina”
A principios de la década de los noventa, un día antes de que el general Augusto Pinochet abandonara el sillón presidencial, se promulga la mal ponderada Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), la cual se enfocaba principalmente en asegurar el derecho constitucional de la libertad de enseñanza, es decir, el Estado poseía un papel sumamente reducido en la educación; lo que significa que no hay institución alguna que asegure el buen funcionamiento y calidad del sistema educativo chileno.
Una nueva concepción de educación se empieza a desarrollar en Chile, la injusticia y la decadente calidad del sistema se hacen evidentes. La incubación de estos sentimientos tendrá su momento de mayor tensión en el año 2006 en el que finalmente explota la revolución.
Ocho eran los principales puntos en cuestión: La derogación de la LOCE, el paso de los establecimientos municipalizados a manos del Estado, la revisión de la jornada escolar completa, la gratuidad de la PSU y pase escolar, la derogación del decreto regulador de los Centros de Alumnos y la justa repartición de las raciones alimenticias.
La derogación de la LOCE era el punto más importante. Al no asegurar una adecuada fiscalización, salieron a luz numerosos casos de irregularidades en el gasto de las subvenciones asignadas a cada establecimiento. En el diario “La Opiñón” se publicó el 23 de febrero del 2008 lo siguiente:
“Un monto superior a 260 mil millones de pesos, es la suma de dinero que no está aclarado su destino y que ha ido a pagos de subvenciones falsas y matriculas inexistentes, caso que ocurre desde el año 2004 y recién a más de cuatro años se comienza a analizar.
El ex ministro de educación Martín Zilic, señala en declaración a El Mercurio que el ministerio tenía conocimientos de estos hechos desde febrero del año 2006”
El principal problema con respecto a la LOCE radica en la injusticia. A excepción de algunos casos, el principal eje en el que se movía la calidad de la educación es el ingreso económico. Los alumnos provenientes de familias de menor ingreso tenían acceso a una educación de menor calidad en relación a aquellos alumnos provenientes a familias de mayor ingreso económico.
Durante el año 2006 tuvieron lugar una serie marchas, paros y tomas que pusieron a la educación en primer lugar en la lista de prioridades del gobierno. Liceos emblemáticos como el Instituto Nacional, el Carmela Carvajal y el liceo de Aplicación fueron protagonistas de la revolución. Se convocó a dos paros nacionales en los cuales participaron alrededor de 250 establecimientos, incluyendo municipales, particulares subvencionados y particulares pagados. Se sumaron también universitarios y profesores a las movilizaciones. Lamentablemente las manifestaciones llevaron a algunos actos de violencia lo que llevó a la fuerte represión de parte del cuerpo de Carabineros. La misma presidenta Bachelet manifestó represalias contra los excesos cometidos por esta institución.
La respuesta del gobierno no fue satisfactoria, de los puntos en cuestión solo fue abordado en profundidad uno: Recién en Abril del año 2009 la LOCE fue derogada y sustituida por la Ley General de Educación (LGE). Entre los principales puntos la LGE dictó la creación del Consejo Nacional de Educación (CNE), el cual remplaza al anterior Consejo Superior de Educación, el CNE tiene como objetivo: “Cautelar y promover, de manera prioritaria, la calidad de la educación escolar y de la educación superior” . Se creó también la Agencia de Calidad, institución no gubernamental encargada de evaluar los logros del aprendizaje. Y por último, la creación de la Superintendencia de Educación, encargada de la fiscalización de los recursos asignados. La LGE aseguró un mayor nivel de autonomía para los establecimientos, implementando un curriculum más flexible dando la posibilidad de asignar mayor tiempo a las necesidades particulares de éstos. La LGE abrió la posibilidad de que profesionales sin título docente realicen clases en educación media. Con respecto a la discriminación del alumnado, limitó la facultad de cancelar matrículas por razones académicas sólo a estudiantes de séptimo básico en adelante. A través de todas estas medidas se potenció el papel del Estado en la educación.
La respuesta del gobierno con respecto a la gratuidad del pase escolar no fue la deseada. Solo se extendió el horario del uso del pase escolar las 24 horas del día y los siete días de la semana. Por el otro lado, se otorgaron becas JUNAEB para el rendimiento de la PSU a los estudiantes de colegios municipales y particulares subvencionados. La distribución de las raciones alimenticias se mejoró llegando a un total de más de 200.000 raciones.
Esto constituyó un paso adelante para la educación, pero evidentemente la necesidad de cambios estructurales en el sistema educativo Chileno no fue lograda. He ahí la mención de “reforma parche” ya que lo cambios abarcados fueron meramente superficiales. La preocupación de los estudiantes por este hecho se pudo ver en posteriores manifestaciones en el momento en que la LGE se encontraba en proceso de aprobación en el año 2008. Movilizaciones que no lograron absolutamente nada. Chile necesita derribar este sistema injusto, la educación no ha dejado de ser el privilegio de unos pocos.
Por Valeria Acosta y Tomás Schmidt
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Expresión y Comunicación
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